martes, 5 de marzo de 2019

Injerto de cuña

En el huerto del IES Zaidín-Vergeles, hace unos años sembramos un granado; no podía faltar, estando en Granada.
Resultó muy vigoroso y saludable, pero las hermosas granadas que echaba eran muy ácidas.
Así que este año, aprovechando la habilidad de Carlos para injertar, lo vamos a reconvertir. Él mismo se ha encargado de traer madera de un granado más dulce.
El momento apropiado para realizarlo, es justo antes de que brote, cuando va a comenzar a moverse la savia.
Para hacer este injerto, deben de tener el mismo tamaño, la varilla el árbol original, como la del nuevo árbol en el que lo queremos transformar.

En las siguientes fotos vemos la preparación de la madera del nuevo granado en forma de cuña.

Para realizar toda la operación, es importante contar con una navaja bien afilada. Se venden algunas especiales para realizar injertos, pero tampoco son imprescindibles.
A continuación toca la preparación del portainjerto. Sencillamente lo rajamos por el centro, con una longitud aproximada a la cuña.


Llega el momento de introducir la cuña en el portainjerto. Es muy importante que coincida corteza con corteza, por ella se debe de restablecer el flujo de la savia. Parece, que impregnar la cuña en saliva, ayuda a facilitar el contacto entre las partes. Curiosamente, también leí, que la saliva tiene propiedades enraizantes.

Ahora, llega el momento de envolver el injerto cuidadosamente; para ello, en los comercios especializados, venden una cinta especial. Esta cinta tampoco es imprescindible, el caso es que debe de quedar bien sujeto, para que mantenga el contacto de corteza con corteza y no se reseque.

En la siguiente foto, podemos observar el injerto perfectamente envuelto.

En la costa granadina, donde Carlos ha aprendido, suelen meter el injerto en una bolsa como una forma extra de protección.

Y ya solo queda esperar a que eche los primeros brotes, momento en el que procederemos a retirar la bolsa.

Debemos de seguir vigilando la evolución de nuestro injerto, ya que la cinta puede estrangularlo, sobre todo si crece muy rápido. Así que cuando observemos que la parte sin cinta comienza a engrosarse, es el momento de retirarla cuidadosamente.

Si nuestro árbol se encuentra en un lugar ventoso, puede ser conveniente entablillar la zona del injerto, pues el primer año es un punto débil.

Igualmente, deberemos eliminar todos los brotes que salgan por debajo del injerto, para que la fuerza de la planta se encauce al injerto.


Realizamos un primer control, para observar como va nuestro injerto. Para ello, retiramos cuidadosamente la bolsa de plástico ¡Y aquí está! ya brotando.


Aprovechamos para quitar los brotes que haya por debajo del injerto, para forzar el flujo de la savia hacia la nueva madera.


Y una vez eliminados esos tallitos, lo volvemos a tapar.

En una segunda inspección, lo encontramos algo más desarrollado.
Y como parece que ya han pasado los fríos de S. José, lo vamos a dejar sin la bolsa.

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